martes, 28 de junio de 2011

LOS SANTOS OLEOS




Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com




Esbozando una sonrisa –quizá en su interior lanzando la estruendosa carcajada de Aristófanes-, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Miguel Insulza hizo una clasificación sucinta de las constituciones conocidas hasta ahora por él y ejemplificó que hay constituciones blandas, duras y la de Honduras. Óscar Arias, presidente de Costa Rica, acaba de calificar la carta magna hondureña como un adefesio.

Toda Constitución es un pacto social en lo jurídico político y es producto de un poder constituyente, tiene carácter de norma suprema y, en la concepción jurídica piramidal de Hans Kelsen, es la norma que da lógica a todo el sistema. En la estructura constitucional hay una parte dogmática que tiene que ver con las garantías constitucionales o derechos fundamentales con base en el derecho natural que es el asidero de todo derecho positivo. Algunos de estos principios son, por ejemplo: dar y reconocer al otro lo que le es debido en justicia, cumplir las obligaciones, pagar las deudas, no ser juez y parte en el mismo proceso, respetar la vida y a la persona humana, el derecho de todo ser humano de ser oído y darle la oportunidad de probar defensas, etcétera.

En el derecho constitucional hay un principio de rigidez que se explica en el sentido de que una norma suprema designa un proceso específico para su propia modificación. A estas leyes rígidas se les conoce como artículos pétreos, mas en el fondo no son totalmente pétreos, ya que el artículo que les da esa calidad puede modificarse o derogarse y en consonancia modificar o derogar la rigidez de la normativa suprema. En la Constitución de Honduras hay artículos más pétreos (del latín petreus, de piedra) que las piedras, ya que las rocas con el tiempo y como producto de la erosión cambian, convirtiéndose en polvo y arena.

Analicemos ya en la praxis algunos de los pétreos. Veamos el artículo 4 que nos señala la forma de gobierno republicana, democrática y representativa. “Ejercida por tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, complementarios e independientes y sin relación de subordinación”. ¿Qué hondureño bien nacido puede, al tenor de los hechos, aseverar semejante mentira? Estos tres poderes han sido siempre espolios usufructuados por una clase oligarca tradicional, estos individuos se vuelven reumáticos en el poder, verdaderos dinosaurios que les van legando el mando a sus hijos, los famosos bebesaurios de la política hondureña.

Los jueces y fiscales actuaron con esmero e inusual diligencia en contra del proyecto de la no vinculante encuesta ciudadana y del presidente Manuel Zelaya, celeridad que no se muestra en otros casos donde no hay ningún interés económico ni político. El 26 de junio a las cuatro de la tarde se presenta contra el Presidente un requerimiento fiscal y en cuestión de horas el juez de la sala laboral, Tomás Arita Valle, acepta y emite el mismo día una orden de captura que se ejecuta hasta el domingo 28, cual emboscada matrera, con nocturnidad, alevosía y ventaja.

El artículo 4 al igual que el 374 nos señala la alternabilidad en el poder. “La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria”. ¿Cuál alternabilidad? Si aquí sólo hay un partido, el rojo azul, al cual llaman partido berenjena, ya que el color violeta púrpura de ese fruto es el resultado de la combinación del azul y el rojo, colores insignias de los partidos Nacional y Liberal respectivamente. Cuando el panameño Ricardo Maduro quería ser presidente de la República, los políticos liberales se oponían, argumentaban que él no era hondureño por ius soli (nacimiento, derecho al suelo) ni por ius sanguinis (derecho de sangre).

Al final de tantas acaloradas discusiones, los oligarcas berenjenas, conscientes de que necesitaban un empresario en casa presidencial, llegaron a la feliz conclusión de que Maduro era hondureño por vía sanguínea, ya que la abuela de su abuela de Ricardo Maduro tenía un ascendiente guatemalteco-hondureño y le dieron orden a los liberales Lisandro Quesada, presidente del Tribunal Nacional de Elecciones, y a Rafael Pineda Ponce, candidato a la presidencia de las milicias eternamente colochas (liberal), de no siguieran con la bronca y olvidarse del ius soli, el ius sanguinis y del iuscarán (para los extranjeros que leen estas líneas, Yuscarán es la marca de un guaro peleón o como diría el poeta Jorge Luis Borges “un alcohol pendenciero”). De esta forma, en clara violación de la carta magna, el canalero llegó a ser presidente de Honduras. Micheletti reformó los artículos 240 y el 239 para tener vía libre y lanzar su candidatura presidencial, que fue rechazada en las urnas por el pueblo, pero como no pudo con los votos, se puso las botas. Elvin Santos es el actual candidato de los liberales a la primera magistratura de la nación, en manifiesta violación del artículo 240. David Matamoros Batson y Enrique Ortez Sequeira son parte del Tribunal Supremo Electoral, contrario a lo estipulado en el artículo 52 que manda y prohíbe a los que estén desempeñando cargos directivos en los partidos políticos legalmente inscritos ocupar un asiento como magistrados en ese tribunal.

Bien, creo que la hilaridad de Insulza y el adjetivo calificativo de Arias son justificados, aunque Pepe Lobo finja que se rasga las vestiduras y Elvin Santos ponga cara de bobo regañado. Como ya lo apunté, puede haber una rigidez constitucional, pero de ahí a ponerle una camisa de fuerza jurídica a una sociedad es el colmo de las estupideces y los desatinos. No sé de dónde nace el instinto gregario en el hombre; unos sostienen que emana de su bondad y otros argumentan que es de su naturaleza egoísta. Esto entraña una bonita discusión filosófica, mas, primun vivere, deinde philosophari: “primero, vivir; luego, filosofar”, reza la vieja frase latina. La sociedad hondureña se hunde en la miseria, mientras nueve familias y sus desvergonzados amanuenses, cual lumpen política, se reparten cada cuatro años el Estado como un botín de guerra. Moncada Silva, abogado constitucionalista -que al igual a otros profesionales del derecho que militan en la resistencia no ha hipotecado su criterio jurídico-, sostiene que nuestra carta magna está desfasada. Yo creo que está buena para envolver cominos. En lo que a mí respecta, que le preparen capilla ardiente y que se busquen al cardenal, quizá su reverendísima eminencia quiera darle los santos óleos, la extremaunción.

HOMO HOMINI LUPUS






Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario


"Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo".
- Abraham Lincoln-

Después de conquistar la ciudad, el califa Omar llegó a la biblioteca y pensó: si estos libros ya están contenidos en el Corán, son innecesarios. Si no están en el Corán, son heréticos. Y mandó a quemar la biblioteca de Alejandría por superflua o por hereje.

En Honduras, Roberto Micheletti afirma que el pueblo eligió al Congreso y el Congreso lo nombró a él presidente. Por consiguiente, ha sido electo por el pueblo. Es claro que tanto el razonamiento dubitativo del califa como el silogismo del golpista son errados por provenir de premisas falsas. No hay ningún numeral del artículo 205 de la Constitución que señale la elección del presidente de la República como atribución potestativa del Congreso Nacional. “El presidente y tres designados a la presidencia de la República serán elegidos conjunta y directamente por el pueblo por simple mayoría de votos”, anuncia de manera taxativa el artículo 235 de la Constitución. Micheletti sabe esto, pero prefiere porfiar compulsiva y patológicamente en la mentira.

Una mentira muy bien argumentada puede pasar por verdad y una verdad puede transformarse en mentira, ya que el hombre es la medida de todas las cosas, decían con cierto grado de inmoralidad los antiguos sofistas a los que Aristóteles acusaba de hacer dinero con una ciencia aparente, y a los que Sócrates combatió afirmando que si el hombre es la medida de todas las cosas, no es por su individualidad variable y egoísta, sino por su razón universal. No es que quiera afirmar aquí que Micheletti y sus adláteres sean Protágoras, Gorgias o Hipias de Helis. No: los sofistas por lo menos fueron útiles al desarrollo de la filosofía y los golpistas son sociópatas, mercaderes de oro y de almas, seguidores de aquella máxima del nazismo: “Repite una mentira cien veces y pasará por verdad”.

Mientras algunos banqueros oligarcas pagan a empresas gringas por cabildear –hacer lobby- a favor del golpe de Estado dentro de las esferas políticas en Washington, otros se afanan en construir y propagar mentiras, como el caso patético de Ramón Bermúdez –no escribo Villeda para no ofender la memoria de su padre-, que con pluma ociosa acaba de publicar 14 disparates a los cuales llama razones, y con los que fallidamente procura justificar lo injustificable –sólo para él y sus compadres lo del 28 no fue un golpe-. En otro artículo habla de tapas, maras y tupamaros, quedándose muy en la superficie, sobre todo en el concepto de maras, ya que estos jóvenes pandilleros y sus actos delictivos tienen su asidero principal en la injusticia, en la inequidad social provocada por las otras maras, las de cuello blanco, la de los políticos que han vivido siempre del Estado, maras a las que Bermúdez pertenece y, como es normal, defiende. Hugo Chávez nada tiene que ver con que Honduras sea el feudo particular de cinco o siete familias de mareros de cuello blanco, Hugo Chávez nada tiene que ver con el atraso, la miseria y la pobreza histórica en nuestro país. Pretender que Hugo Chávez es el responsable de la crisis actual es a todas luces un razonamiento falaz para continuar enarbolando la mentira más utilizada antes y después del golpe de Estado.

En una entrevista concedida recientemente a un periódico español, el cardenal afirma: “La Constitución dice con mucha claridad que el jefe de Estado que proponga un cambio para poder seguir en la presidencia cesa de inmediato en su cargo”. Hay millones de hondureños que quieren una nueva Constitución, hay otros que no la quieren. Ésta es una realidad que nadie puede obviar ni soslayar. Y cuál es la forma civilizada de dirimir una disputa en democracia sino la votación libre. Eso intentó hacer el Gobierno, pero los oligarcas y seudocristianos eligieron la vía incivil, la de las armas del gorilato. En noviembre, el pueblo elegiría, además de alcaldes y diputados, un nuevo presidente. Si hubiera ganado el sí, la Constituyente habría sido instalada por un nuevo mandatario. ¿Dónde está entonces el continuismo? ¿En la reelección presidencial definida y aprobada por una nueva Constitución? ¡Pero si las mismas posibilidades tendrían Callejas, Maduro, Facussé y los otros representantes de la burguesía!

Creo que en el fondo lo que existe es miedo al voto popular, ya que los ex presidentes y posibles candidatos oligarcas son repudiados por el pueblo. No quisieron correr el riesgo pues se acordaron de las derrotas de los oligarcas en Venezuela, Bolivia y Ecuador y en vez de las urnas optaron por las armas. En la misma entrevista, el cardenal califica como una turba a los hondureños que acompañaron al presidente Manuel Zelaya a la base aérea donde estaba el material electoral. A las manifestaciones de los blanquitos las llama marchas o marchantes por la paz. Note usted la diferencia entre las cargas semánticas de las palabras turba y marcha. Es el concepto que este “hombre de Dios” tiene de los pobres.

El obispo Darwin Andino declara que las muertes ocurridas en Honduras a manos de las fuerzas represivas del Estado “no son nada al compararlas con los muertos en China y Nigeria que suman más de 200 y 300 sólo en una semana”. Creo que estas declaraciones del obispo no precisan de ningún comentario, pues sus palabras traslúcidas dejan al descubierto el pensamiento piadoso de esta otra “alma del señor” y émulo del cardenal.

Rafael Pineda Ponce -auténtico continuista que se ha hecho longevo usufructuando el poder político en Honduras- afirma que “Insulza nos juzgó y nos condenó sin oírnos y sin vencernos en juicio”. Como si a Manuel Zelaya, siguiéndole el debido proceso, lo vencieron en juicio. Lo sacaron a punta de rifles y ahora el anciano pide cacao. ¡Vaya descaro! Muy inclinados son los viejos al vicio de la mentira, decía Shakespeare.

“Nadie por grande que sea su cargo puede estar por encima de la ley”, repite otro golpista con aire sentencioso y alto grado de cinismo. Como si los hondureños no supiéramos que en nuestro país ningún ciudadano puede enfrentar con las leyes a alguien con poder político y sobre todo económico.

Las fuerzas represivas del Estado se vuelven cada ves más fascistas, infiltran las marchas de la resistencia para causar desorden y poder reprimir abiertamente, usan de carnada al vicepresidente del Congreso sacándolo de paseo entre los manifestantes, luego lo ”rescatan” previa foto que ha de salir publicada otro día en la primera plana de los periódicos golpistas.

Utilizan los bajos del Congreso como prisión, lanzan gas pimienta sobre la cara de mujeres indefensas, golpean a periodistas extranjeros, maltratan a niños y ancianos, vejan, mancillan, ultrajan… Cuánta razón tenía el maestro Eliphas Levy al sostener que la afirmación absoluta del desorden y el mal es esencialmente la mentira

CIVILIDAD Y CULTURA: UNA VERDAD AXIOMATICA




Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com

El ensayista Ralph Waldo Emerson sostenía que el fundamento de la cultura, como el del carácter, es en el fondo el sentido moral. Es claro que cualquier concepto de cultura depende necesariamente de la definición axiológica de valor, ya que el hombre como sujeto congnoscente es un hacedor de valores, que abarcan lo científico, religioso, jurídico, económico y político. Podemos aseverar que si sobre el hacer del hombre recae una valoración artística, su obrar representará una valoración moral. De tal forma, pues, que la cultura no es un fragmento, sino la totalidad del universo, donde se reproducen todas las ideas y los valores esenciales de las cosas. Ese universo resumiéndose a sí mismo dentro de un individuo es el mundo de la cultura, decía Max Scheler, como haciendo eco de la máxima aristotélica según la cual el alma humana es todas las cosas y por eso está llamada a conocerlas. De todo lo anterior se puede colegir que el mundo de la cultura es inherente al de la civilización y todo país que se precie de civilizado deviene en el deber ineludible del rescate, el fortalecimiento y la socialización de la cultura.

En el año de 1975 se creó en Honduras el Ministerio de Cultura con el objetivo de apoyar la formación artística, la investigación, el rescate y la difusión del acervo cultural de la nación, la identificación, conservación y protección de su patrimonio histórico y cultural. Por supuesto que esto es en teoría porque en la praxis ya sabemos que ese ministerio ha sido un botín de guerra, una bicoca para la campaña electoral del político de turno. Se utiliza como premio de consuelo para damitas resentidas o individuos políticamente desahuciados cuyo concepto de la cultura se circunscribe estrictamente al mundo del fútbol y a ponderar las virtudes de la montuca y el chilate en la gastronomía nacional. No digo que ese conocimiento sea malo, sólo afirmo que es un saber muy exiguo para alguien que pretende rectorar una institución tan vital para la cultura nacional.

Bajo el gobierno de Manuel Zelaya Rosales y con la dirección del ministro Dr. Rodolfo Pastor Fasquelle, se ha procurado rescatar el Ministerio de Cultura de la vergonzosa entropía en que se encontraba. Para ello y con el lema “el arte y la cultura al alcance de todos” se procedió a crear consejos regionales con el fin de descentralizar y volver más expeditos los trámites de apoyo a la actividad cultural.
La descentralización produjo un trabajo cultural intenso que nunca fue cubierto por los medios golpistas. Estas actividades incluyen campamentos de las artes (música, danza, literatura, teatro, pintura, taller de títeres) que favorecen a miles de niños y jóvenes entre los 12 y los 25 años. También se llevaron a cabo funciones de cine en la calle, incluidos ciclos especiales de filmes latinoamericanos dedicados al migrante, cine europeo en colaboración con las embajadas de España y Francia, documentales centroamericanos y presentaciones especiales de películas nacionales. Se promocionó a los escritores invitándolos a disertar sobre su obra en las conferencias El narrador en su tinta y Poesía contada. Son muchas las actividades y el espacio es corto para enumerarlas cabalmente, pero usted puede ver vídeos, fotos y más datos en la página www.drcadhn.blogspot.com.

Después del golpe militar empresarial del 28, el golpista Micheletti colocó en la dirección del Ministerio de Cultura a Myrna Castro ¿?, y la señora, como primera medida, cerró el programa de alfabetización, canceló el presupuesto de publicaciones hondureñas de la editorial de la Secretaría y los fondos para los programas de promoción de la lectura, proyectos de información y difusión, rescate de la memoria histórica a través de fuentes hemerográficas. Esta señora pretende que se intervengan las bibliotecas públicas, ya que las acusa de ser centros de adoctrinamiento ideológico de la Alba y de poseer en sus anaqueles –lo dijo de viva voz- “literatura progresista”. Myrna Castro ha hecho pública una lista negra de libros que considera subversivos. Aquí van los nombres de los guerrilleros: Froylán Turcios (Memorias y Apuntes de viaje), Doris Stone (Estampas de Honduras), Óscar Castañeda Batres (Panorama de la poesía hondureña). De la insurgencia no se salvó ni José Cecilio del Valle, ya que incluyó su libro Soñaba el abad de San Pedro y yo también sé soñar. Despidió ipso facto y de manera ilegal y arbitraria al Dr. Darío Euraque - académico y escritor de prestigio continental, catedrático de prestigiosas universidades en Estados Unidos- de la dirección del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (Ihah) por oponerse a la militarización del Centro Documental de Investigaciones Históricas de Honduras (Cdihh), que alberga el Archivo Nacional de Honduras y la Hemeroteca Nacional.

Es necesario acotar que de la Hemeroteca se extrajeron las informaciones concernientes a los actos delictivos de los golpistas en el pasado, como la participación en un grupo de robacarros –la “Banda de los trece”- del golpista Romeo Vásquez o el proceso por agiotaje en contra de Roberto Micheletti en los años ochenta, así como su ataque a la Constitución –que ahora dice defender- al mocionar en el Congreso por una Constituyente para reformar la carta magna para que pudiera continuar en el poder Roberto Suazo Córdova: lo que ayer era bueno ahora es malo. ¡Vaya lógica, que sólo se entiende por el dinero!

Estos son, grosso modo, y en apenas sesenta días, los logros en materia cultural de Myrna Castro. Imaginamos lo que haría por la cultura de la patria en cuatro años. Aunque la señora Castro exhibe una ignorancia supina y grosera, no me sorprende, ya que está en ese puesto no por el fruto del azar, sino por una estricta ley de afinidad. ¿ Qué cultura puede encontrarse en un régimen que es producto de la ilegalidad y la inmoralidad ? De la horda sólo se puede esperar barbarie y la barbarie es el polo antitético de la cultura. La secretaría de cultura ha vuelto a caer en el foso de siempre. Ya no será esa institución que busca ser la gavia mayor donde flamee la cultura –como la concibió Gustave Thibón-, cual “soplo imponderable de sabiduría viviente”. Con el golpismo, el ministerio de cultura ha vuelto a ser –para decirlo con un verso de Neruda- una sentina de escombros, una feroz cueva de naúfragos.

CRITICA DE LA RAZON CINICA




Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com


El cinismo como parte de la naturaleza humana es de vieja data, tiene la edad de los hombres. Expondré grosso modo –sobre todo por la estrechez de espacio- esa forma de ser que se ha puesto tan de moda en los últimos días en nuestro país, sobre todo por los golpistas.

Este artículo lleva el nombre de una de las obras más significativas de Peter Sloterdijk, quizá el filósofo alemán más importante de la posguerra. En el texto, Sloterdijk pone de manifiesto el cinismo de la sociedad contemporánea. La civilización ha adquirido conciencia de sí misma mediante el sufrimiento y el dolor, pero ese conocimiento de sí no es garantía de acciones correctas, sino todo lo contrario: es un obrar erróneo y enajenado, efectuado con absoluta conciencia. La sociedad contemporánea es cínica puesto que, teniendo la certeza de que se han caído todas las máscaras, continúa en el viejo escenario de la pérdida axiológica de los valores morales, éticos y religiosos. De esta forma, la filosofía de la sospecha de Marx, Nietzsche y hasta la sicología de Freud se ha convertido, en Peter Sloterdijk, en una certidumbre. Heredero de una filosofía profunda como la alemana y deudor de pensadores incómodos para la sociedad como Nietzsche y Heidegger, el filósofo Sloterdijk desarrolla un discurso que es dinamita en contra de la ilustración y el humanismo en una sociedad que ha perdido sus antifaces.

La visión de Sloterdijk sobre el cinismo de nuestros días es una de las más claras y fecundas, pero no siempre el cinismo ha tenido una connotación de inmoralidad, ya que, al buscar en la historia y sobre todo en la etimología, encontramos que el étimo de la palabra cínico es de origen griego y es posible que provenga del vocablo cinosargo, que era el gimnasio o lugar donde se reunían los discípulos de Antístenes en aquella Atenas del siglo IV a.C. Digo posible porque hay quien sostiene que deriva de la concepción que tenían los filósofos cínicos sobre la vida. El argumento toral del cinismo es que la virtud es el único medio de la existencia por lo cual el hombre puede lograr la felicidad. Fuera de la virtud no hay ningún bien posible. De ahí su desprecio por lo artificioso y convencional y su propensión a la vida sencilla y natural. De esto deviene la desfachatez en las acciones, utilizada como un arma para detonar a la sociedad inmersa en el mercantilismo y la enajenación. Uno de sus miembros más conspicuos fue Diógenes, que vivía en un tonel y despreció oro y plata por un rayo de sol, del que posteriormente Alejandro Magno dijo: “Yo, si no fuera Alejandro, de buena gana sería Diógenes”. Al que apodaban el “Sócrates loco” y que fue desterrado de su pueblo natal –Sínope- por arruinar las monedas abriéndoles hoyos con punzones. Con su acostumbrado sarcasmo, a la hora de partir les dijo: ”Ustedes me condenan a irme y yo los condeno a quedarse”. Luego fue capturado por piratas y vendido como esclavo, pero el negocio se arruinó porque cuando le preguntaron por sus habilidades dijo que la única habilidad que tenía era la de mandar.

Con el transcurso del tiempo, toda palabra sufre transformaciones en su significado, produciendo el fenómeno de la significación semántica llamado polisemia y registrado en el diccionario de la lengua española con el nombre de acepción. De tal forma que el vocablo cínico en la segunda acepción significa, de manera peyorativa, descaro, impudicia y procacidad en la práctica y en la defensa de doctrinas vituperables.
En nuestro país, en el actual contexto de golpe de Estado, nunca antes habíamos presenciado un cinismo tan grande y variopinto y con base homogénea. Empresarios golpistas, políticos de pacotilla, periodistas tarifados, seudointelectuales, comerciantes de la educación, abogados leguleyos, traficantes de la fe y uno que otro pobretón que con actitud lacayuna suda las calenturas de los oligarcas. Todos ellos, exceptuando a los pobretones que nunca les dan ni aspirinas para que suden la fiebre, tienen una amplia base numismática. En esta definición de desvergüenza pertinaz caben las acciones golpistas después del 28 de julio. Como ya dije, el cínico tiene conciencia de la naturaleza de su transgresión y sus actos son efectuados con el prurito de provocar.

Partiendo de lo antes expuesto, es natural la actitud irascible de los hondureños cuando, después de haber presenciado el apoyo absoluto a favor del golpe de Estado de la bancada nacionalista en el Congreso, miran los anuncios publicitarios de Pepe Lobo en los que afirma que lo que hay en Honduras es un problema de liberales y urge a Zelaya y Micheletti para que arreglen sus diferencias, ya que los pobres de Honduras no pueden esperar. Los aspirantes a diputados cachurecos manifiestan que aman a su país y el candidato a alcalde de la comuna sampedrana sostiene que los de la estrella apagada sí conocen los problemas de Honduras. Pero muchos ni habíamos nacido cuando los nacionalistas afirmaban conocer la problemática social de los hondureños, mas no sólo no los han resuelto, sino que los han agudizado con el escamoteo y el pillaje. ¡Vaya cinismo tan peculiar el del candidato a edil, que no alcanza para enojos, sino que causa risa! Las fuerzas militares que rodean la embajada de Brasil hostigan de día y de noche a la misión diplomática, a Manuel Zelaya y sus acompañantes utilizando emisión de ruidos de alta frecuencia e iluminando el inmueble con focos reflectores con luz intensa, todo con el propósito de evitar que duerman y llevarlos a la exasperación.

En la madrugada, los militares imitan sonidos animales, aúllan como lobos y perros, maúllan como gatos, rebuznan, silban, relinchan. Bueno, creo que debido a su naturaleza no les han de costar mucho las onomatopeyas. Comentando esta infamia, el ministro de Defensa de facto, Adolfo Leonel Sevilla, asegura que Zelaya debe sentirse agradecido porque le ponen música para dormir, ya que en otros países ponen bombas. Lo mismo dice Romeo Vásquez Velásquez, agregando que los militares celebraban su día y lo festejaban con música de Paquita la del Barrio –para continuar con lo animal- y la canción predilecta de la tropa era “Rata de dos patas”.

El ministro de la Presidencia de facto, Rafael Pineda Ponce, asegura que los verdaderos problemas del país son la delincuencia, la pobreza y el analfabetismo. Honduras es la segunda o tercera economía más pobre del continente, creo que solamente supera a la caótica Haití. Este señor pétreo ha estado en el poder desde siempre y, para solventar los problemas que enumera, ha hecho lo que cabe en cuatro letras de una palabra: ¡nada! Ya vienen las elecciones; los golpistas convocan, supervisan y escrutan, pero Matamoros Batson, del Tribunal Supremo Electoral, afirmó en Estados Unidos que las autoridades electorales son independientes y responsables de organizar comicios libres y justos.

Con todo este cinismo galopante y a estas alturas del conflicto, la restitución del Presidente no pasa de ser algo simbólico, pero no determinante para la causa popular. El tamal con todo y hojas de moroca ya está cocinado. Estamos a dos puyas, cual espada de Laertes con el filo envenenado. Si gana Pepe Lobo, caemos en poza azul –aguas profundas-; si el vencedor es Elvin Santos –el candidato del empleo ¿?- nos llueve, pero no trabajo, sino sobre mojado, pobreza sobre pobreza. Recuérdese que Elvin es golpista por antonomasia.

La abuela Mercedes, una señora progresista del occidente del país, al comentar sobre la situación actual, me dijo que si gana cualquiera de los dos candidatos pirujos del bipartidismo a Honduras no la salva ni la penicilina. Yo más bien creo, doña Meches, que hay que irnos encomendando al Santo Niño de Atocha, ya que después de semejante infección no nos rescatan ni con el ácido clavulínico

HAS CONFIADO LA OVEJA AL LOBO




Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com

La ingenuidad del niño, por emanar de su inocencia, tiene sabor edénico; la ingenuidad del adulto linda con la tontería, no provoca cólera, sino lástima, y por lo general es seguida por la sonrisa compasiva de algún buen samaritano. Antes del golpe de Estado, la ingenuidad mayor fue creer que la embajada gringa, los oligarcas y el gorilismo militar se iban a quedar de brazos cruzados sólo contemplando al pueblo votar por una Asamblea Nacional Constituyente. Craso error, candorosa actitud que ahora muchos lamentan.

Después del golpe, con candidez, muchos habían pensado que los gringos apoyaban la resistencia y que los intereses del imperialismo son los del pueblo hondureño. Nada más lejos de la verdad porque los intereses de los gringos están en consonancia con los de Micheletti y su camarilla golpista. ¿Que les han quitado la visa? ¿Y eso qué? Los oligarcas pueden estar años sin viajar a gringolandia. En estos momentos lo que les preocupa en grado sumo es cuidar el espolio nacional, ese feudo particular llamado Honduras. Es claro que las medidas los oprimen, pero no los asfixian, y eso bien lo saben los gringos.

El golpe de Estado planificado con la anuencia del comando sur con base en Palmerola ha tenido como fin supremo abortar el llamado de las urnas a una Asamblea Constituyente y la redacción de una nueva Carta Magna en que podían ser lesionados los réditos de sus transnacionales en nuestro país y ante todo la permanencia de la base militar Soto Cano ubicada en territorio nacional. También es un aviso para todos los Gobiernos de la región que pretenden legislar a favor de sus pueblos. (Observen cómo, al irse asentando el problema político hondureño a favor de los golpistas, ya han surgido en Paraguay rumores de una nueva asonada).

El plan original fracasó por la torpeza de los militares al secuestrar y expatriar al presidente Manuel Zelaya, haciendo muy difícil sostener el concepto de la sustitución constitucional. Por ello EEUU da un paso atrás y condena los hechos, anunciando que sólo reconoce como gobernante a Zelaya Rosales para guardar las apariencias en el plano diplomático, ya que es grotesco y contraproducente que los gendarmes de la “democracia” mundial apoyen una asonada militar. Para lidiar con el entuerto se inventan el plan San José, que contempla el retorno del Presidente, pero imposibilitado para efectuar cualquier cambio a favor de la causa popular.

Todo parece perfecto: lo del 28 queda como un exabrupto, gana las elecciones cualquiera de sus dos pupilos –los golpistas Elvin o Pepe- y todos retirados de la incómoda cuarta urna. Mas el trompo continúa tatareto por causa de la testarudez golpista de mantenerse en el poder y no poder echárselo a la uña frente a la comunidad internacional produce la cólera y la admonición gringa en contra de Micheletti y su gabinete de facto.

Ha pasado el tiempo y después de cuatro meses los yanquis y no Micheletti acaban por entender que después de todo sus desencuentros son nimiedades y lo verdaderamente importante es el provecho común que depende de seguir espoliando las riquezas y los recursos de este país. Como colofón y corolario de lo anterior, olvidándose por completo de su posición de no reconocer las elecciones sin la previa restitución de Zelaya, el embajador Hugo Llorens afirma: “Las elecciones generales van a ocurrir, esto es claro; el pueblo tiene derecho de elegir su Presidente, un nuevo Congreso y alcaldes. Eso va a pasar y las elecciones serán parte de la realidad y volverán a Honduras a un camino fuerte a la democracia”. En los mismos términos se expresan el comediante Thomas Shannon y la ministra de Relaciones Exteriores Hillary Clinton.

En la reciente asamblea de la OEA convocada para discutir los últimos desatinos golpistas, el representante de Venezuela utilizó un símil muy curioso para referirse a la OEA y a los golpistas. Manifestó el diplomático que la OEA era el gato y Micheletti el ratón, pero que en la actual situación el ratón se divierte jugando con el gato. Es claro que los hechos respaldan la metáfora surrealista del venezolano. Pero ese absurdo, que habría hecho las delicias de André Bretón o de Paul Éluard, tiene una causa lógica: el imperio es el amo del gato y del ratón. Business is business y los gringos ya se olvidaron de guardar las apariencias y, como era predecible, comenzaron a decantarse por los usurpadores.

Estamos a días de las elecciones que, según los voceros de los golpistas, serán las más transparentes y concurridas, cosa que no dudo, ya que para la transparencia están los custodios de las urnas, que son los de camiseta blanca, y en lo que respecta a la afluencia ya tienen cédulas hasta los muertos. Así, gracias a la diligencia del Registro Nacional de las Personas, que ha emitido identidades en cantidades industriales, nadie se perderá esta fiesta democrática.

En todo este circo, lo que en verdad me sorprende es la ingenuidad de algunas personas que han militado en la resistencia, ya que con criterio poco convincente sostienen que participarán en las elecciones porque de todas formas, al retirarse de sus puestos, los ocuparán otros. ¿Acaso estos cándidos compatriotas desconocen que los golpistas van a manipular las actas en las mesas electorales o las cifras definitivas en las computadoras del Tribunal Supremo Electoral y saldrán “electos” los diputados o candidatos que ellos quieran? ¿Quién se los va a impedir? ¿Los militares o sus inmaculados custodios? ¿Quizá el arenero Alfredo Cristiani y sus demás compinches de la derecha latinoamericana que serán “observadores” de la payasada electorera? ¿Acaso no habíamos convenido que las elecciones convocadas por un gobierno de facto son espurias y completamente viciadas de nulidad? ¿por qué ahora se buscan subterfugios? ¡Por favor, sean sensatos! Queremos pensar que son ingenuos y no traidores. Si participan en esas elecciones de compadre hablado, les tendremos que repetir la sentencia del escritor Romano Publio Terencio: “Le han confiado la oveja al lobo”, que en buen hondureño sería equivalente a “dejar al tigre cuidando la cabra”. Como dice el compa Filomeno, otro día no van a hallar ni el mecate

ARISTOTELES Y LA POLITICA




Por Marco Antonio Madrid

Cuando alguien muestra su desencanto o su aversión por la política, por lo general surge una persona “estudiada” que lo reconviene con la famosa frase aristotélica: “El hombre es un animal político”, luego le espeta “¿y si se le quita lo político?” Ya para rematarlo y sin dejar que musite palabra casi le deletrea la obvia respuesta.

Bien, pero Aristóteles nunca conceptuó la política como una actividad falaz ni, mucho menos, como una forma de delinquir. El filósofo sostenía que el todo es anterior a las partes y que la ciudad es anterior al individuo, de ahí el remarcado hecho de la sociabilidad natural del hombre. “Que el individuo sea incapaz de entrar en esta participación común, o que, a causa de su propia suficiencia, no necesite de ella, no es más parte de la ciudad, sino que una bestia o un Dios” (Política, libro 1,1). Aristóteles sostiene que el fin máximo de un Estado es garantizar el bienestar de los hombres tanto en su vida moral como intelectual; para este propósito, los gobernantes establecerán leyes justas y todo Estado que se olvide de este designio supremo para atender sus intereses y los de una minoría elitista será injusto y arbitrario. Salvando algunas excepciones, la historia política de nuestro país está llena de infamias y actividades canallescas que caben más en la frasecita eufemística “política vernácula” que en el concepto aristotélico. Todos sabemos que este proceder misérrimo tuvo un punto culminante en los acontecimientos del golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

De todo lo acaecido de esa fecha a la actual un hecho nos parece peculiar, quizá no asombroso, ya que conocemos la naturaleza taimada de muchos políticos hondureños, y es la reforma del artículo 5 de la Constitución y a sus figuras referéndum y plebiscito como formas de consulta irrestricta al pueblo. Ya no es un delito ni un tabú hablar de una Constituyente; incluso muchos que se oponían a ella de manera casi rabiosa hoy se manifiestan dispuestos a derogar los artículos pétreos si efectivamente ésa es la voluntad del soberano expresada en las urnas. ¿Por qué antes se conceptuaba de una manera y hoy de otra? ¿Por qué lo binario en el discurso, ayer no, hoy sí? ¿Por qué el gobierno anterior se satanizó de tal forma que hasta le dieron golpe de Estado por querer hacer lo mismo que hoy se ha hecho? Dirán algunos que como no se había modificado el artículo 5 ni ampliado las figuras del plebiscito y referéndum era completamente inviable cualquier consulta para modificar o derogar la Constitución. Si el Congreso anterior –casi son los mismos diputados actuales- hubiera tenido la voluntad política de modificar dicho artículo y consultarle al pueblo, que como dicen es la fuente de toda ley y poder, nos hubiéramos ahorrado los muertos, el sinnúmero de heridos, ultrajados, exiliados y todo ese terrible valladar que el país ha tenido que salvar después del golpe. Pero el fin justifica los medios y ahora una parte del golpismo está en el gobierno bajo la premisa moderna que nos indica que la política es la ciencia de alcanzar el poder, aunque ésta sea una idea reñida con la moral y nuestro escaso pragmatismo.

Es menester recordar que el hoy inusitado discurso de buena parte de la clase política hondureña –una parte, ya que la otra, la unión cívica democrática, anda llorándoles a los republicanos en Washington- tiene el beneplácito del departamento de estado –no olvidemos las recientes visitas de altos diplomáticos del gobierno norteamericano a Tegucigalpa- que pretende salvar el bipartidismo hondureño, cediendo un poco de lustre antes que perder el pastel como en Venezuela y gran parte de Sudamérica, donde los partidos tradicionales –enclaves de dominio norteamericano- están en vías de extinción. Para cualquier observador objetivo es una verdad meridiana que los cambios suscitados en el discurso político tanto nativo como foráneo tienen como causa última la movilización popular en las innumerables marchas de la resistencia –más de 700,000 personas despidieron a Manuel Zelaya Rosales cuando salió de la embajada de Brasil-; está claro que la resistencia sigue teniendo la palabra y por lo pronto ahí están más de un millón de firmas –creemos que es un poco más del 2% de los ciudadanos que señala como requisito el numeral primero del artículo reformado-, reclamando una nueva Constitución. Para empezar es bueno, sobre todo si recordamos aquella otra máxima del
estagirita, “empezar es haber recorrido la mitad del camino”. (TOMADO DE ARLEQUIN)

"PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO"




Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario


"Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado de continuo anda amarillo. Que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero, poderoso caballero es don dinero”. Así comienza el conocido poema de Francisco de Quevedo, uno de los poetas que junto con Góngora hizo escuela en la poesía española del Siglo de Oro. En la antigüedad, el escritor y senador romano Marco Tulio Cicerón sostenía que no hay fortaleza en el mundo que no pueda ser tomada por el dinero. Casi en los mismos términos, pero con indudable sorna, un militar gringo aseguraba que en nuestros pueblos no hay general que aguante un cañonazo de cincuenta mil dólares. En Honduras, la cúpula militar no lo deja mentiroso, pues, que sepamos, ha soportado dos: el de la cuarta urna, el del golpe de Estado y se aprestan a mantenerse firmes y heroicos ante un tercer cañonazo no sé de cuántos millones para las elecciones del 29. Bueno, que todo sea por la democracia.

Ahora mismo, en pleno delirio electoral, Elvin Santos, el candidato “del empleo”, acaba de comenzar la fiesta poniendo dinero no en los bolsillos de los pobres, como reza su propaganda, sino en los de Marlon Lara, su director nacional de campaña, al que le prometió de viva voz –tal cual consta en una grabación difundida en la red- sesenta y nueve millones del erario nacional para el viernes con los cuales pagar gastos de campaña sólo en el departamento de Francisco Morazán. ¡No se preocupe, líder! Todos entendemos que vivir en paz y libertad tiene su precio.

Este desvío de fondos públicos a la campaña de Elvin Santos, con el obvio consentimiento de los nacionalistas que forman el actual gobierno de facto, señala con claridad meridiana que el ungido por la cúpula golpista es el “candidato del empleo”. Los pétreos del nacionalismo son tan fundamentalistas y retrógrados que desconfían de Pepe Lobo porque estudió en Rusia, se manifestó a favor de una urna constituyente y dentro de los moldes rígidos del conservadurismo tiene cierta propensión al diálogo.

Para pasar por el cedazo un posible fraude a favor de Elvin están haciendo montajes con las fotografías y los videos de la campaña liberal para hacer que parezca multitudinaria, cuando todos sabemos que la inmensa mayoría del pueblo liberal no acudirá a las urnas porque abomina del candidato golpista y juzga esa práctica antidemocrática como una actividad históricamente consustancial al nacionalismo; seguro que han de tener asesoría gringa, ya que esos son expertos en reconocer al “cojo sentado” y al “tuerto dormido” ¡Qué barbaridad, don Pepe! Ya ve usted qué mal paga el diablo a quien bien le sirve. No se acuerdan estos infames de que cuando usted era presidente del Congreso les condonó una millonada, demostrándoles con hechos qué intereses son los que defiende y ahora le quieren hacer de chivo los tamales y dejarlo silbando o aullando en la loma.

El golpismo tiene bien amarrados sus negocios, pero con estas estrategias fraudulentas lo que busca es no correr riesgos como lo hizo con Manuel Zelaya, al que consideraba del redil y por ello la premura por cerrar puertas y ventanas, ranuras o cualquier resquicio. Éste es el concepto del mundo que tienen estas gentes: todo basado en poder y el dinero. Ahora mismo han sacado un anuncio publicitario que es una burla completa. En esta propaganda se ve a hondureños de estratos sociales diversos que les hablan a los políticos y les dicen con voz entre resentida y vehemente que acudirán a las urnas, pero que no les fallen. Pero a quienes les deberían pedir cacao es a los dueños de los medios en que salen los anuncios, ya que estos magnates no sólo son dueños de la banca, la industria y los medios de comunicación, sino de los políticos, a los cuales utilizan como simples títeres para seguirse repartiendo el negocio con cuchara grande. ¡Qué circo!

Hemos de decir en rigor y categóricamente que el dinero no es bueno ni malo porque no es sobre los objetos que cae la responsabilidad moral; tampoco recae sobre los actos humanos, ya que estos pueden nacer de la contingencia. La responsabilidad moral cae sobre la voluntad del hombre. Sólo la voluntad humana puede ser buena o mala, moral o inmoral, y de la heteronomía o la autonomía de la voluntad emana el acto ético o el acto moral. El dinero, pues, no corrompe a nadie, la gente ya está corrompida. El dinero puede ser utilizado para hacer el mal o para hacer mucho bien. Todo depende de la catadura moral del individuo.

Honduras es uno de los países más pobres del continente y con menores ingresos de América Latina y el Caribe, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Añade que la pobreza en el país es del 69.5% y en la zona rural llega al 85%; en los próximos años habrá más de 100,000 nuevos pobres y un poco más de 130,000 hondureños que viven en extrema pobreza. El 37.8% de los niños y niñas menores de cinco años son víctimas de desnutrición crónica y uno de cada diez presenta desnutrición aguda. Informes de la FAO exhiben una cifra de 3 millones de hondureños en estado de desnutrición, equivalentes al 46% de la población nacional. Este porcentaje es el segundo más alto de Centroamérica. Pero más vale que los culpables de todas estas penurias ya están identificados por los “sociólogos”, “sicólogos”, “analistas” y otras hierbas del golpismo y no podían ser otros que Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI. Para dar peso “intelectual” a esta tesis se han traído al dúo de mercenarios Montaner y Vargas, que entonan igual canción. No sé qué hicieron a Apuleyo, pero no el escritor romano que escribió El asno de oro, sino Plinio el Colombiano, con el que armaban “el Trío los Panchos del capitalismo” ¡Pobre, Honduras, pobre!

Esas elecciones vergonzantes del 29 de noviembre son la última estratagema para blanquear el golpe de Estado, cuyo móvil no fue otro que guardar los intereses de los gringos y sus lacayos.

“El dinero gobierna, pero no a los hombres de conciencia” reza un proverbio de la sabiduría árabe. Mas, parodiando a Hernán Cortés y sus cartas de relaciones a Carlos V, diré que por estos lares hay muchos que sufren de una enfermedad del corazón que solamente se cura con dinero.